domingo, 11 de abril de 2010

Cap.9 Primer Beso

POV Abbe

Me encontraba en uno de esos momentos incómodos donde nadie sabía qué decir, John me sonreíaa y luego volteaba hacia cualquier otro lado sin saber de que hablar.

-Y amm así que ¿por dónde vives?-preguntó un poco intrigado.
-Pues la verdad no me sé muy bien las calles todavía-sonreí avergonzada-pero vivo cerca de la casa de Maddy.- John se sentó más cerca de mi, eso me hizo sentir aún más incómoda pero no lo hice notar.- ¿Has vivido siempre en Wilmington?-Sus dientes blancos sobresalieron entre sus labios.
-Sí, soy un chico de pueblo.-concluyó, yo reí por su broma lo cual me hizo sentir más cómoda. Entonces comenzamos a hablar más fluidamente.


-Aquí están las galletas, cariño-dijo mi abuela mientras Maddy las ponía sobre la mesilla del centro, después mi abuela colocó los vasos de limonada.

-Abuela-dije después- creo que debemos de hablar de eso-la última palabra la enfatisé.-¿Te parece?
-Oh querida, pero ammm-volteó a ver a John acusadoramente aunque no tan evidente.Pero John para mi sorpresa entendió que debíamos hablar a solas con mi abuela. Así que respondió con lo siguiente:
-Supongo que debo de salir un rato a recorrer el pueblo, no lo conosco muy bien-sonrió y se levantó del sofá. Yo lo seguí y le abrí la puerta, él salió y se volteó hacia mi.
-Gracias-sonreí yo sabía que él entendía que debíamos hablar con mi abuela así que le daba las gracias por entenderlo.
-Es un placer mi lady.-dijo riendo y salió disparado hacia el porche. Yo cerré la puerta y me volteé hacia Maddy y a la abuela.


-Chicas, esto es muy importante...-la abuela no pudo terminar la frase porque el teléfono sono. Ella corrió a contestarlo.
Desde la otra habitación se podía escuchar la voz asustada de mi abuela.

-Oh Dios mío, claro pero claro que sí. Voy para alla. Aham.-ella colgó el teléfono y regresó pálida.-Les tengo noticias, queridas. Tengo que salir inmediátamemte-gimió-Tu tío abuelo está en el hospital, debo ir a verlo, así que no les puedo decir mucho acerca de los collares por ahora. Pero vallan a esta dirección...ahí habrá mucha información-ella nos dio un papelito con la dirección anotada.-Y recuerden usen los collares, para entrar.-Maddy y yo nos volteamos a ver confundidas.-Quédense aquí todo el tiempo que deseen. Yo no sé cuándo volveré. Por cierto, díganle a su amigo GUAPO que entre, hace mucho frío afuera.-comenzó a reir-Abbe, forman una linda pareja, cariño. ¿No lo crees, Maddy?-

-Claro que sí, son perfectos el uno para el otro-.


Salimos de la casa unos minutos después de que mi abuela lo hiciera. Fue fácil encontrar a John el cual estaba en el bazar, había varios puestos con diferentes cositas artesanales. Todo era maravilloso. Había pulseras, aretes, morrales, cinturones y muchísimas productos más.

-¿Encontraste algo lindo para comprarte?-le pregunté por detras de él, mientras él se daba la vuelta sonriendo.

-La verdad es que no, te lo compré a ti.-Me quedé paralizada ¿me estaba enamorando de él? Tomé la bolsa que me ofreció y le sonreí tímidamente-Espero que te guste, cuando lo vi pensé que era perfecto para ti.

-Gracias-dije sacando un brasalete plateado, tenía colgando dos corazones y una libélula en el medio, era bellísima-¿Me la pones?-
Él sonrió y entonces tomó la pulsera y me la colocó alrededor de la muñeca.
Un sentimiento de culpabilidad se apoderó de mi cuerpo, él hacía todo para que yo estuviera cómoda y ni siquiera me preguntaba por qué no lo habíamos dejado escuchar nuestra conversación con la abuela, y yo le mentía con lo de los collares. Volteé a ver a Maddy y ella asintió, en ese momento supe que ella estaba pensando en lo mismo que yo -la conexión que teníamos ella y yo era muy especial y amaba eso-Yo asentí y me volteé hacia John de nuevo.Caminamos a un lugar más remoto donde no había mucha gente.

-Te tengo que contar algo que a nadie más se lo hemos contado y necesitamos que seas discreto-le dije seria, mientras él se tensaba.-Maddy y yo tenemos el mismo collar desde que eramos pequeñas, aunque no nos conocíamos. No existen collares iguales, nuestras tatatatatatatatara abuelas o algo así los crearon, los collares tienen poderes realmente potentes.-Tenía la esperanza que me creyera sin más explicaciones, aunque sabía que no era posible. Él sonrió pero no burlonamente si no que parecía que era sincero su gesto.

-Te creo-dijo con ojos honestos.-Pero necesito que me hagas un favor-lo volteé a ver confundida-¿podemos volar en tu escoba?-esta vez si lo había hecho burlonamente pero entonces paso su brazo por mi cuello y me abraso.-Es broma-comenzó a reir, Maddy y yo nos vimos con ojos traviesos, y safándome de él, lo aventamos y accidentalmente cayó en el lodo. Las dos comenzamos a reir.

-Eso es lo que pasa cuando insultas a una chica con poderes-dijo Maddy riendo. John se levantó todo manchado de lodo y corrió hacia mi yo comensé a gritar: ¡No, aléjate. Me vas a manchar!.
Pero él no me hizo caso y me abrazó, me jaló y caímos los dos en el charco de lodo. Maddy reía estruendosamente mientras yo planeba manchar a John de nuevo. Los dos seguíamos abrazados tirados en el lodo. Y entonces vi como él se acercaba poco a poco a mi, quedando tan solo a centímetros de separación. Lo vi, cada detalle, cada facción de su hermoso rostro. Entonces sin que lo viera venir él estampó sus labios en los míos. Y de repente se convirtió en un beso. Tardamos unos minutos en separarnos, descubrí que cerca de él me sentía total y completamente protegida. Al separarnos ambos sonreímos. Y entonces nos logramos parar del lodo sin caernos. Vimos a Maddy y corrimos a ella tirándola al lodo: era justo ¿no?

No paramos de reir.Todo nuestro cuerpo estaba cubierto de lodo, comenzamos a lansárnoslo entre nosotros. Cuando paramos John me sonrió tomándome de la mano. Yo sabía que Maddy estaba increíblemente feliz porque se había cumplido lo que ella quería. Tenía una gran sonrisa en su rostro la cuál no quitaba.
Aunque claro que no era del todo oficial, y tampoco conocía a John totalmente ya lo amaba como nunca hubiera hecho con nadie.

Cuando le contamos detalle por detalle a John lo del collar, él nos dio todo su apoyo y nos ofreció acompañarnos a la casa. Pedimos a un señor que estaba por ahí que nos ayudara a encontrar la dirección que se encontraba en el papel color amarillo que la abuela nos había dado. No se podía leer muy bien por que estaba lleno de lodo.

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